El castillo fue construido para George Sinclair, cuarto conde de Caithness. HES fecha sus orígenes probablemente entre 1566 y 1572, mientras la propia introducción del castillo ofrece ese intervalo sin matizarlo. Conviene conservar «probablemente»: un período constructivo aproximado es más honesto que afirmar una fecha de inauguración documentada. El nombre anterior, Barrogill, también aparece en su historia; la Reina Madre recuperó el nombre Castle of Mey después de comprarlo.
El diseño de Mey del siglo XVI se describe como una planta en Z, con torres salientes relacionadas con el bloque principal. Las troneras y torrecillas sobre ménsulas conservan el lenguaje de una residencia fortificada, pero el edificio fue adaptado repetidamente. El perfil actual registra esa sucesión de cambios, no un diseño original intacto.
William Burn recibió el encargo de reformar la casa en 1819. Su intervención en la entrada pertenece a una capa arquitectónica posterior, y la ficha de HES también registra cambios importantes del siglo XX. La enseñanza es visible en el propio edificio: restaurar no significa necesariamente devolver cada parte a un único estado anterior. La identidad de Mey incluye las decisiones de quienes adaptaron una residencia antigua a nuevas formas de vida.
Cuando la Reina Madre adquirió la propiedad en 1952, se encontraba en mal estado. La historia de la finca describe la restauración del castillo, los jardines y el parque entre 1953 y 1955, así como sus visitas recurrentes en agosto y octubre. Mey se convirtió en un retiro personal en el norte, no en un simple decorado ceremonial. Esa relación doméstica ayuda a explicar por qué la casa y su entorno deben considerarse juntos.
En 1996 transfirió la propiedad a un fideicomiso benéfico. El propio relato del castillo distingue esa donación de su anterior propiedad personal, y conviene mantener la diferencia. The King’s Foundation incluye hoy Mey entre los lugares que cuida. Por tanto, la vinculación real no demuestra por sí sola que el edificio sea actualmente propiedad personal del rey; gestión y propiedad no deben confundirse de manera casual.
Los jardines también cuentan una historia en curso. La finca describe cambios posteriores en plantaciones, senderos, setos y lugares para sentarse, no un jardín congelado exactamente como estaba en vida de la Reina Madre. El abrigo es esencial en esta costa expuesta: los muros protegen las plantas del viento y del rocío salino. Observa esa relación entre recinto y paisaje abierto antes de tratar el jardín como simple decoración junto al castillo.
Mey y los muros de sus jardines están catalogados en categoría A. La protección reconoce un edificio histórico importante, pero su antiguo texto descriptivo no es un registro actual de propiedad. Todavía refleja la propiedad de la Reina Madre y ofrece una fecha aproximada de compra que difiere de la clara fecha de 1952 indicada por la finca. Es un recordatorio de que incluso una ficha patrimonial de referencia puede contener información histórica que debe compararse con otras pruebas.
Para el visitante, el enfoque más provechoso consiste en buscar relaciones: entre la torre y las ampliaciones posteriores, entre las habitaciones y el jardín, y entre un retiro real y una finca de Caithness mucho más antigua. Permite que la casa sea a la vez impresionante y doméstica, sin esperar ruinas de batalla ni suponer que cada elemento es del siglo XVI. Consulta las condiciones oficiales de las visitas antes de viajar. La fuerza de Mey reside precisamente en haber sobrevivido mediante el cambio: un lugar adaptado, restaurado y cuidado, en vez de reducido al perfil de unos muros perdidos.