La construcción avanzó a lo largo de más de una generación. Alexander Burnett, noveno laird, y Janet Hamilton habían llevado la torre hasta la altura del gran salón en 1553. Otro Alexander, duodécimo laird, y Katharine Gordon completaron el edificio principal y se instalaron en él en 1596. El National Trust for Scotland identifica a ambas parejas mediante sus paneles heráldicos. Otra piedra fechada registra 1603, por lo que conviene entender la finalización como una secuencia y no como un único momento en que todos los detalles quedaron terminados.
La heráldica hace visible esta historia familiar desde el exterior. Sobre la ventana del gran salón, las armas de las dos parejas acompañan a las armas reales. Al levantar la vista, una fachada atractiva se convierte en una declaración sobre matrimonio, herencia y autoridad. La erosión ha suavizado algunas tallas y la conservación de 2021 recuperó indicios de su antigua policromía. Originalmente, la piedra proclamaba la propiedad con más color del que su aspecto actual podría sugerir.
Los muros inferiores mantienen la solidez propia de una casa torre, pero el tejado se despliega en torrecillas, hastiales y ornamentación tallada. Las formas defensivas se habían convertido en oportunidades de representación. La planta en L también proporcionaba alojamiento adicional, y el interior combina un gran salón con habitaciones menores y recorridos entre niveles. Seguridad y comodidad no eran incompatibles: la reja de hierro de la entrada y los almacenes abovedados pertenecían a una casa cuyos propietarios también buscaban calidez, intimidad y distinción.
En el interior, los techos pintados se cuentan entre los elementos conservados más gratificantes. Sus figuras y motivos remiten a la cultura renacentista, incluidas las musas y personajes ilustres de la historia o la leyenda. Es una decoración con una intención intelectual, que ofrecía a los visitantes imágenes para reconocer y comentar. Los conjuntos conservados corresponden aproximadamente al cambio del siglo XVI al XVII, no a una única redecoración posterior. Dedica tiempo a mirar hacia arriba antes de pasar a los retratos y los objetos domésticos.
Los jardines tienen su propia cronología. Los tejos de comienzos del siglo XVIII ayudan a definir los espacios formales, pero generaciones posteriores transformaron considerablemente las plantaciones. Sir James y Lady Sybil Burnett desarrollaron el jardín durante el siglo XX, reduciendo gradualmente las zonas de huerta en favor de plantas ornamentales. El resultado es una composición cambiante de recintos, no un jardín conservado intacto desde la construcción de la torre. El contraste entre habitaciones de piedra y plantas vivas marca el ritmo de la visita.
Sir James Burnett donó la finca al National Trust for Scotland en 1951. Un grave incendio en 1966 supuso otro punto de inflexión, y la conservación posterior forma parte de lo que hoy se mantiene. Las tradiciones familiares, incluidas las historias de fantasmas de la Dama Verde, pueden enriquecer la visita si se entienden como folclore. Sin embargo, la impresión más poderosa procede de los detalles tangibles: armas que identifican a sucesivos constructores, vigas pintadas sobre estancias íntimas y jardines moldeados por entusiasmos personales. Crathes recompensa la atención a estas capas más que la búsqueda de una única batalla famosa o un encuentro real.